<< anterior - índice - siguiente >>

tercera parte
14. De Cacerolazos y Saqueos

puntero, ra. (De punta) Adj. Dicho de una persona: Que hace bien la puntería con un arma // m. y f. En algunos deportes, persona o equipo que aventaja a los otros // Adj. Más avanzado y reciente dentro de su mismo género o especie // m. y f. Arg., Bol., Par., Perú y Ur. Persona o animal que va delante de los demás componentes de un grupo - pocho, cha. (Voz expr.) Adj. Descolorido, quebrado de color // Adj. Dicho especialmente de la fruta: Que está podrida o empieza a pudrirse // Adj. Dicho de una persona: Floja de carnes o que no disfruta de buena salud // Adj. Muy bueno, excelente - saqueo. m. Acción y efecto de saquear - saquear. (De saco) tr. Dicho de los soldados: Apoderarse violentamente de lo que hallan en un lugar // tr. Entrar en una plaza o lugar robando cuanto se halla // tr. Apoderarse de todo o la mayor parte de aquello que hay o se guarda en algún sitio - expropiar. (De ex- y propio) tr. Dicho de la Administración: Privar a una persona de la titularidad de un bien o de un derecho, dándole a cambio una indemnización. Se efectúa por motivos de utilidad pública o interés social previstos en las leyes.

El 19 y el 20 de diciembre de 2001 fueron dos días especiales para la vida en Argentina. Miles de habitantes de barrios marginales, históricamente empobrecidos y domesticados por los punteros (28), salieron de la sombra e irrumpieron en las vidrieras comerciales para robar, para expropiar, para tomar lo que les correspondía, para obedecer, para subsistir, para entorpecer, para repetir, y para todo eso junto. El Gobierno Nacional respondió ante semejante operación con el endurecimiento legal de la situación política, dictando un Estado de Sitio cuyas implicancias habían sido olvidadas por muchos habitantes, y eran prácticamente desconocidas por las generaciones nacidas a partir de 1980. La Clase Media argentina estaba potencialmente enardecida, agitada por dentro sin llegar a la bronca cinética. Los saqueos, el corralito financiero (29) dictado una semana antes, la presión de los Medios Formadores de Masas y el democráticamente repudiable Estado de Sitio, llevaron a esta clase históricamente adormecida a salir a la calle en acto de desobediencia civil. El Estado de Sitio fue masivamente desobedecido, y por una o dos noches, el gentío civil de Buenos Aires se convirtió a la delincuencia tan masivamente y frente a un Gobierno tan débil que todo parecía parecerse a una revuelta.
La situación social argentina no es excepcional en el mundo. Millones de habitantes en todo el mundo han sido históricamente condenados a condiciones de vida tan miserables que ni siquiera han podido distinguir la libertad de la misma condena (30). Internacionalmente se le ha dado a los comunes de Argentina un rol muy claro como es el de abastecer de alimentos y materias primas a las metrópolis, y consumir su excedente industrial. Como colonia imperial, Argentina nunca fue un país libre, ni siquiera un Estado independiente, sino que ha pasado de una mano a otra y cada vez creyendo acceder a una libertad épica y definitiva. Dándole la espalda a una latinoamérica pobre, Buenos Aires se constituyó en sinónimo positivista de Argentina. La composición Federal del Estado Argentino consiste en un conjunto de feudos provinciales en torno a un centro de concentración llamado Buenos Aires. Los feudos del "interior" o provincias (31) están a su vez compuestos de dos estratos bastante reconocibles: pobres y ricos. Los ricos son aquellos dueños de inmensas propiedades inmuebles, terratenientes exitosos y hábiles hombres de negocios, todos muy bien vinculados con la administración porteña y con sus representados del exterior, es decir la Banca internacional y los intereses comerciales de los Estados Imperiales. Los pobres son los productores de bienes económicos, aquellos que trabajan la tierra de los Señores, aquellos que salen en las fotos y en las propagandas del campeonato mundial de fútbol junto a las llamas norteñas y a las montañas de los Andes. Son parte de las riquezas naturales de una tierra con dueño, de una naturaleza privilegiada que ha de ser sometida siguiendo los paradigmas de la Cultura Europea, son individuos sometidos a un nivel de explotación que parece haberlos dejado a medio camino entre el esclavo y el asalariado, llevándose lo peor de cada cual. Como dice mi ya citado amigo Fede, la visión de los comunes como recurso económico ha sido una de las claves para el entendimiento de la política gubernamental y de la política económica. En el medio, oscilando entre los ricos y los pobres, socialmente muy cerca de los pobres y políticamente más cerca de los ricos, siempre está la clase media. En el caso de los Feudos Provinciales, esa clase media está ligada al comercio y actividades profesionales, y a la servidumbre Estatal sin la cual no podría subsistir la administración del fraude ni la estructura mafiosa sobre la que se amparan los ricos y a la que obedecen los pobres. Son el nexo necesario y fundamental entre los dos componentes protagónicos de una sociedad que, si no fuera verídica, sería inimaginable. Dentro de esa parasitosis social, también llamada Empleado Público, suele encontrarse al puntero que sonríe impunemente para la foto del breviario botánico argentino.
En Buenos Aires la cosa es casi idéntica, aunque un poquito más sofisticada. El trabajador urbano siempre se ha distinguido del trabajador rural por el acceso a cierta clase de "privilegio" que se gana por vivir más cerca de la mesa de donde caen las migas. La aspiración histórica de la "Clase Trabajadora Argentina" ha sido el acceso a las virtudes de la vida burguesa, y en eso no se diferencia demasiado a lo que resultó suceder en todas partes. Digo histórica sin desconocer la gran diferencia que hay entre los sindicatos obreros de principio de siglo y los sindicatos posteriores a la represión consecuente de los Gobiernos, y a la ulterior aparición de Perón y ese fenómeno antropológico que es el peronismo (32). Así, la Clase Trabajadora reemplazó a los obreros urbanos que fueron asumiendo cada vez más su condición de minoría sometida, explotada y perseguida por unos y por otros.
Los ricos son siempre los ricos, y sus intereses rara vez se contraponen, honrando la gracia de todo privilegio. La alta sociedad porteña no dejó nunca de estar vinculada a la explotación agraria, siendo que la industria argentina ha sido siempre confinada a la mínima producción de productos para consumo interno (33) o a la explotación minera siempre ligada a los intereses imperiales, devoradores voraces de la materia prima colonial. Los Gobiernos Argentinos, siempre funcionales a los intereses económicos internacionales, no han sido nunca otra cosa más que eso: la versión argentina de la política económica internacional. De esta manera siempre han estado interna y externamente condicionados: internamente por los sectores más Poderosos del Capital Nacional, y externamente por los sectores más Poderosos del Capital Internacional. La fortaleza y la duración de los Gobiernos Argentinos es directamente proporcional al beneficio que reparen a los Señores del Mundo, a las alternancias internas de estos Señores, y a cuánto respondan a los mandatos de los que mandan, situación que expresa la honda ligazón que existe entre los distintos países latinoamericanos, por más que le duela al chauvinismo porteño. Para clarificar lo dicho, basta observar el desempeño de la Banca, siempre atenta a las necesidades del pueblo latinoamericano como Drácula ante la sangre joven de sus desafortunadas visitas. En el desarrollo de toda su historia, los intereses de la Banca han estado siempre ligados a los intereses del Estado y viceversa. En el caso argentino, que es el caso latinoamericano, los intereses de la Banca Internacional han estado históricamente ligados a los intereses de los Estados Imperiales.
Y, como está dicho, en el medio siempre hay alguien. La composición social de Buenos Aires es mayoritariamente de Clase Media, es decir, de un amplio y diverso sector en una extraña y cómoda posición intermedia entre ricos y pobres. La Clase Media Porteña ha sido el punto de fuga de la perspectiva política argentina. Quien pueda conquistar a esa franja intermedia, sin contradecir los intereses de los más altos segmentos del Poder Económico Nacional, incluyendo, claro está, los Feudos Provinciales, y, lo que es muy parecido, obedecer con puntos y señales los mandatos del Poder Económico Internacional, tiene asegurado el acceso al Gobierno en Argentina.
Así las cosas, y a pesar de todo, la red de intereses en juego no siempre se resuelve fácilmente. La Conciliación de Clases ha sido muletilla histórica en estas tierras desde los discursos de Perón, quien supo interpretar perfectamente las contradicciones de clase en Argentina y fue un profundo conocedor de las idiosincrasias propias de cada segmento de la Sociedad. Fue este hondo conocimiento junto con su capacidad de nadar (y pescar) en río revuelto, lo que lo llevó a conquistar el Poder político en el año 1945 y el Gobierno en el año 1946. Sus Gobiernos, su estirpe gardeliana y sus discursos histriónicos y geniales han fundado el paradigma del dictador populista argentino (34). Y este paradigma, en una sociedad afecta a los paternalismos caudillescos y a las dictaduras, ha sido imitado permanentemente por los hombres del Poder. La Política Pendular de Perón, claramente expresada en la dualidad Montoneros - Triple A (35), es el único aglutinante que se suma a la ambición de Poder para justificar la existencia del Partido Justicialista, que es el eufemismo institucional para designar al partido Peronista.
Quienes nacimos en la década de 1970, hemos vivido el final de una dictadura militar tremenda, que supo usar el entrenamiento brindado por la Escuela de las Américas de EEUU para el ejercicio de la represión, la tortura, el asesinato, el robo, la extorsión y la desaparición, rudimentos que la triple A utilizó en su clara condición de antecedente. Y hemos vivido también la evolución de una Democracia que nació con la mentira de las panaceas, y ha ido mostrando la hilacha a lo largo del tiempo. La mentira Democrática es perfectamente observable, pero, si hiciera falta, sirve como ejemplo la recurrente manipulación de la Masa para la implementación de las políticas más extremas de la explotación y del sometimiento. El perfeccionamiento de los recursos técnicos y tecnológicos con los que cuenta el Poder le permitió postergar la represión armada para afirmarse en la Ideología. El fantasma de la Dictadura Militar opera hoy en defensa de la Democracia, de una Democracia que recurre a la Ley para voltear Gobiernos que se aparten un poco del dictamen de la Economía Imperial. Ya en 1989 vivimos un ejemplo práctico de la nueva modalidad del Golpe de Estado (36), ejemplo que se repitió mecánicamente en diciembre de 2001, mientras que vivimos de forma cotidiana el desfile de genocidas caminando las calles porteñas y enriqueciendo el ceremonial de los Palcos Oficiales.
Es interesante observar que las desavenencias internas del Partido Peronista y la crítica situación producida por la década nefasta de Menemato Neoliberal, llevaron a la derrota electoral a ese Partido para ceder el trono a favor de un Neoliberalismo B, es decir, de una segunda opción que en nada modificaría ni modificó las condiciones de explotación y sometimiento, en lo que fuera una ejemplar alternancia Democrática. La desvinculación del nuevo Gobierno con ciertos sectores del Poder Financiero Internacional (lo que ya le había pasado con mayor intensidad a Alfonsín en el '89) y la fractura interna de ese joven monstruo que gobernaba nacido de una patética alianza electoral, llevaron al Gobierno de De La Rúa (37) a una posición tremendamente débil. De La Rúa, su Partido y su Gobierno, se encargaron de aumentar la tensión social a niveles increíbles a lo largo de los dos años de Gobierno entre 1999 y 2001, de manera que una chispa produjo un incendio. En diciembre, los punteros cumplieron bien las órdenes y repartieron suficiente Dinero entre aquellos que quisieran robar impunemente (38), protegidos físicamente por la muchedumbre y por una Policía cómplice, y protegidos Moralmente por el cumplimiento de la orden y por la ventaja del Dinero. Los saqueos no resolvieron ningún problema alimentario en la población, y se detuvieron inmediatamente caído el Gobierno de De La Rúa. Con un simple movimiento de pulgar, barrios enteros avanzaron sobre todo comercio para llevarse todo aquello que tuviera precio y que cumpliera con las especificaciones dadas por cada puntero o que fuera más realizable en el mercado de robados.
El hambre no detonó los saqueos de la misma forma que no se detuvieron por su resolución, sino que fue la condición necesaria para que sean controlables y puedan entonces operar a favor de los intereses Políticos para avanzar sobre un Golpe de Estado. Algo similar sucedió con los cacerolazos. La Clase Media salió a las calles en los centros urbanos inmediatamente después de la proyección televisiva de un patético mensaje presidencial que anunciaba la imposición de un Estado de Sitio (39). No sólo no salió antes, sino que estaba encerrada en sus casas consumiendo aterrada el relato de los saqueos realizado por los Medios de Formación de Masas, que a su vez no hicieron más que alimentar la Idea de Fracaso que se venía inyectando desde las corporaciones empresariales dueñas de tales medios, respecto al Gobierno conservador de De La Rúa. El reclamo por la seguridad que desde hacía un par de años se venía generalizando en la Clase Media, se potenció al ver que el Estado no podía seguir garantizando la protección de los bienes detrás de las cortinas de hierro, y aterrados ante la aparente debilidad de la Propiedad Privada esperó una pronta respuesta del Estado reprimiendo el falso estallido. La policía prácticamente no actuó sino en defensa de los grandes supermercados, que estaban siendo protegidos a su vez por los mismos empleados que, olvidándose de quién explota a quién, tomaron violenta posición en defensa de sus Puestos de Trabajo (40), es decir, en defensa del empresariado explotador.
Paralelamente, la angustia de la Clase Media ante la confiscación por parte de la Banca y del Estado de la expresión monetaria de su patrimonio, potenció la sensación de inseguridad y el enojo en contra del Gobierno. Nuevamente la defensa de la Propiedad Privada fue la que movilizó a la Clase Media, una Clase que se ha hecho fama de pasiva y carente de toda reacción, pero que en realidad tiene un interés muy claro, en defensa del cual se moviliza y actúa, que es la protección del Dinero y de la Propiedad. A los saqueos principalmente diurnos, se le sumaron los cacerolazos por la noche. La movilización fue extraordinaria. Los centros simbólicos de cada localidad tenían encima la Manifestación Popular. Los Medios ocultaron la información como suelen hacer, dando informes funcionalmente adecuados a sus intereses. Pero toda esa movilización no tuvo propósito. Los Partidos Políticos, prontos a la ventaja y al oportunismo, intentaron darle una dirección política a favor de sus propias reivindicaciones, e intentaron usurpar el protagonismo que recaía en los vecinos de forma completamente anónima. Esto desencadenó en una suerte de movimiento que dio lugar a las Asambleas Populares que se organizaron en los distintos centros emblemáticos de cada barrio, principalmente en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores. Pero el rechazo que la Clase Media argentina sintió siempre ante los discursos políticos de Izquierda se sumó a la clara vocación capitalista de esta Clase y la vocación autoritaria y gubernativa de las izquierdas para deshacer una posibilidad clara de autoorganización barrial.

 

 

(28) Recibe el nombre de "puntero" cierta clase de Persona Política que trabaja a nivel barrial influyendo, condicionando y sometiendo a los vecinos con rudimentos propios de la mafia al servicio de estructuras del Poder, sean éstas Partidos Políticos, instituciones dependientes del Gobierno, organizaciones o facciones internas de Partidos y Movimientos, etc. Representan el estrato inferior de la Jerarquía Política y asoman apenas la cabeza por sobre los militantes ordinarios, accediendo a cierta clase de privilegios, en general de orden administrativo, con el que los Municipios o los distintos beneficiarios pagan sus favores, además de pagarlos con Dinero. Los punteros sirven al barrio para conseguir registros de conducir sin dar examen, alimentos, excepciones impositivas, y cualquier otro tipo de Beneficio Excepcional, mientras que sirven al Poder para el cotidiano ejercicio del sometimiento y para la manipulación de la fuerza popular.

(29) El llamado corralito financiero fue una normativa del Poder Ejecutivo Nacional que habilitó a los Bancos a retener los ahorros y depósitos bancarios limitando las extracciones de las cuentas bancarias. Es interesante señalar que, poco antes, se dispuso, también desde el Ejecutivo, la bancarización forzada de las cuentas salariales, de manera que cuando se implementó el corralito millones de personas dependían de los Bancos para percibir sus salarios.

(30) No me refiero solamente al tercermundo, sino a todo el mundo. No comparto la idea de que la ignorancia y la sumisión sean condiciones exclusivas de la pobreza.

(31) Pro-vincias, es decir, "lugar de los vencidos" o "lugar donde vencimos".

(32) El Movimiento Peronista es uno de los fenómenos políticos más complejos de la historia argentina. Encaudillados debajo de un General devenido en Presidente ofrecieron una diversidad interna repleta de contradicciones. Meterme más en el tema sería escribir otro libro.

(33) Justamente fue Perón quien protagonizó una intentona industrialista tras su alianza con la burguesía industrial que terminó por enfrentarlo a los sectores más conservadores de la burguesía agraria.

(34) Perón encuentra en Rozas, Gobernador de Bs. As a mediados del siglo diecinueve, un antecedente importante en este y otros sentidos.

(35) Mientras que Montoneros fue un grupo armado que operaba en la clandestinidad reivindicando la figura de Perón durante su exilio y la Justicia Social Peronista, llegando a fundirse con las FAR (fuerzas armadas revolucionarias) pro castristas y de reivindicaciones marxistas, la triple A (Asociación Anticomunista Argentina) fue la organización paramilitar fundadora del terrorismo de Estado en Argentina, encargada de torturar y asesinar presuntos militantes de izquierda, y fue conducida por José Ignacio López Rega, uno de los cortesanos más influyentes de Perón y concentrador del Poder Político durante el Gobierno de Isabelita, vicepresidente heredera del tercer Gobierno de Perón, tras la muerte del "Pocho". Para meterse un poquito más en tema, es recomendable el ya citado Montoneros, la soberbia armada, de Pablo Giussani.

(36) En 1989 los sectores ligados al Poder Financiero internacional acorralaron al entonces Presidente Alfonsín extremando una ya insostenible crisis económica a través del bloqueo financiero de créditos internacionales. Llegado el momento, una ola de saqueos y Movilizaciones Populares se desató con perfecto control sobre las principales ciudades culminando en una renuncia negociada entre Alfonsín y Menem, quien lo sucedió tras haber ganado las elecciones. Esa fue la primera negociación visible entre estos dos Señores Ilustres de la Política Argentina que habrá de continuarse a lo largo del decanato menemista y que, por si fuera poco, persiste hoy día ante la postulación de Menem a su tercera Presidencia de la Nación Argentina.

(37) Fernando De La Rúa reemplazó al vampiro incansable de Carlos Menem en la conducción del Gobierno Argentino luego de las elecciones celebradas en 1999, respaldado por una alianza entre el Partido Radical (su partido) y un Frente multipartidario, el FREPASO, que reunía a Socialistas Democráticos, Peronistas, ex-Radicales y otras yerbas.

(38) Siempre hablando a pequeña escala, los verdaderos y más impunes ladrones no asaltan almacenes.

(39) Vale aclarar que un Estado de Sitio no es otra cosa que un recurso legal de excepción a favor del Estado, algo así como la legislación de la no-Ley, que le permite desobedecer lo que supuestamente está escrito para ejercer sobre él un control. Toda esta artimaña vuelve a mostrarnos quién hace la Ley, para quién está hecha, y cuáles son las implicancias de la representatividad en tanto delegación de la decisión.

(40) Es interesante como en este Mundo Democrático el Trabajo y su Bendita Dignidad legitiman todo. No importa el hambre, no importa la equidad, no importa la justicia, no importa todo lo que importa cuando uno cae en desgracia. En nombre del Trabajo y su defensa todo vale, y se ha vuelto Sagrada esa denigrante expresión: "lo siento, pero es mi Trabajo".