El sueño de los justos

Las absoluciones del caso judicial que se conoce con el nombre de la víctima, Marita Verón, generaron una indignación masiva. Otra vez la indignación. Increíblemente, cuando todo el mundo considera que existe una compleja red de connivencias, responsabilidades y complicidades de las autoridades con la red de trata, se le pide a las autoridades que resuelvan algo condenando a un grupo de acusados. El grueso de la indignación adviene porque quienes son considerados culpables no se condenan a sí mismos. Increíblemente seguimos esperando un milagro: el milagro de que la sociedad no sea lo que es. De manera análoga a la mujer golpeada que disculpa a su agresor, desde abajo aceptamos los llantos de la hipocresía de los poderosos, aceptamos…