Linchamientos: la mano propia

No tengo idea de cómo funcionará en otras partes, pero aquí en Occidente pienso que un linchamiento no es cualquier acto violento, ni la pura respuesta violenta a la violencia: es una construcción simbólica en el plano colectivo cuya violencia primera no impacta sobre la víctima, sino sobre el orden que regula la situación social. En el linchamiento hay una unanimidad y una víctima, y hay la tolerancia de lo violento en el seno de una instancia de excepción. No hay justicia, ni hay estrictamente venganza. Hasta aquí, no hay grandes diferencias respecto del sistema judicial contemporáneo. Lo que lo vuelve incómodo para la sociedad es que la unanimidad en cuestión no es la misma. Quizás convenga preguntarnos en principio,…

El sueño de los justos

Las absoluciones del caso judicial que se conoce con el nombre de la víctima, Marita Verón, generaron una indignación masiva. Otra vez la indignación. Increíblemente, cuando todo el mundo considera que existe una compleja red de connivencias, responsabilidades y complicidades de las autoridades con la red de trata, se le pide a las autoridades que resuelvan algo condenando a un grupo de acusados. El grueso de la indignación adviene porque quienes son considerados culpables no se condenan a sí mismos. Increíblemente seguimos esperando un milagro: el milagro de que la sociedad no sea lo que es. De manera análoga a la mujer golpeada que disculpa a su agresor, desde abajo aceptamos los llantos de la hipocresía de los poderosos, aceptamos…

24 de marzo

El 24 de Marzo conmemoramos dos episodios del sainete argentino: el día en que tomó el poder la junta militar para inaugurar el Proceso, y el modo en que el corporativismo contemporáneo utiliza el símbolo aquél para afianzar, les guste o no a los progresistas, el terrorismo más fijo y estructural que conocemos: la figura política del Estado moderno.
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¿y qué mierda me importa tu renuncia?

La policía bonaerense asesinó a un pibe de 17 años que estaba indefenso por haber sido detenido sin resistencia, luego de un supuesto robo domiciliario, en la madrugada del 10 de enero, según página 12. Lo golpearon y le volaron la cabeza con (al menos) un disparo de 9 mm. La bonaerense, en un gesto de autocontrol democrático, considera prescindibles a tres policías, detiene a otros tres, e interviene la comisaría (la 3ª de La Plata). El interventor Héctor Martínez, según se difundió, dijo “Si estos padres no reciben justicia, yo renuncio”. ¿Justicia? Ya no hay. La venganza no es justicia. La injusticia ya está hecha y eso no se deshace. Ese pìbe, Damián Barzábal, ya se murió. Ya está.…