Gato por liebre

Ayer, 13 de septiembre, por la noche, varias multitudes se manifestaron en distintos puntos de Argentina con un masivo cacerolazo. La convocatoria, lanzada desde las sombras de ese mundo paralelo al que nos vamos acostumbrando de a poco, y que nombramos ambiguamente como redes sociales, tuvo un éxito rotundo. El recurso del cacerolazo muestra cómo es que se incorporan a la normalidad ciertos episodios que han sido excepcionales cuando aparecieron. Esta remembranza acaba consiguiendo reemplazar lo nuevo con lo viejo, lo disruptivo con lo conservador.
leer artículo completo