hernun - 24 de agosto de 2010

Si había muerto dios, fue por cuestión de principios. El desafío va a seguir estando en la paradójica tensión entre la igualdad y la diferencia. El punto clave aquí es el lenguaje, una y mil veces, pero no porque inscriba fatalmente un gobierno de la diferencia, sino porque es precisamente con la diferencia que iguala.