taller vincular: primer paso

Este texto está relacionado con dos textos anteriores, que son ¿qué es la escuela? hacia una formalización ideologica y educación

fundamentos:

– el taller vincular surge como la búsqueda de alternativas viables para la producción cultural desde la perspectiva anárquica ante una sociedad disfuncional (en vistas al bienestar común) que opera en su reproducción mediante dispositivos de formación cultural formales e informales entre los que se destacan la escolarización y el sistema educativo.

– actualmente, como respuesta a la necesidad de superar crisis internas y consolidar el control sobre las producciones culturales alternativas, la institucionalidad política vigente incorpora en el diseño de su sistema educativo experiencias y situaciones de educación no formal. Estas experiencias incluyen la mediatización electrónica de la información, la publicidad y propaganda, la vida familiar, etc.

– en el campo estrictamente educativo, la noción de currículum oculto, como expresión efectiva de los vínculos sociales dentro del mundo escolar, es cada vez más atendido de forma sistémica y por lo tanto cada vez menos oculto.

– el sistema social vigente, desde la perspectiva del taller vincular, es caracterizado, de forma esquemática, como un sistema cultural patriarcal, propietario, adquisitivo y delegativo. La referencia a “un sistema” no implica aquí únicamente la referencia a su institucionalidad sino, y más extensivamente y de forma radical, a las condiciones culturales de las cuales esta institucionalidad surge, de manera que no debe tomarse de esta expresión (“un sistema” o “el sistema”) una referencia específica al capitalismo (como sistema de producción económica) o a la democracia (como sistema político), o al Estado (como dispositivo de delegación), etc., sino a la vastedad múltiple de la estructuración ideológica caracterizada más arriba. No hay en esto una subestimación de la importancia de los aspectos económicos o políticos, por ejemplo, sino una integración de ellos en una visión global.

– el taller vincular no supone una contradicción entre las dimensiones práctica (material) y formal (abstracta) del mundo cultural sino su integración en lo ideológico

– el taller vincular no supone la necesidad ni la existencia de una contracultura

– el taller vincular no supone una desescolarización sino a partir de un largo proceso de tensión social para el que está dispuesto como ámbito de producción cultural colectivo, libertario, autónomo, autogestivo, no educativo y no escolar

– el taller vincular surge de la consideración de que escolaridad y educación son dos categorías que forman parte ancestralmente de los dispositivos de reproducción cultural de una cultura arkhaica, es decir relativa al arkhé, y que como tales no son compatibles con la formación en términos de producción de nueva cultura ni de, particularmente, cultura anárquica

– el taller vincular no es ni intenta ser un sistema pedagógico

– si bien el taller vincular no se presenta en oposición respecto a las búsquedas prácticas de transformación de la vida escolar a partir de la participación en ella de docentes libertarios o incluso progresistas, o de los intentos de formalización de la llamada “educación popular” mediante montaje de escuelas o de experiencias orgánicas dispuestas a tal fin, surge de la convicción de que el sistema educativo y escolar, con todas sus prácticas por dentro o por fuera del mismo, es reproductivo y estructuralmente incapaz de promover vínculos sociales libertarios, aún cuando se tratase de escuelas que se reivindican como libertarias o anarquistas. Ante esta convicción, el taller vincular se presenta como una alternativa experimental tendiente a la radicalización de la tensión social producto de la generación de espacios nuevos de producción cultural en coexistencia sincrónica respecto de la escolaridad, hasta que dicha tensión promueva la desescolarización de forma cada vez más masiva. Esta instancia de desescolarización no puede considerarse ajena a la transformación de la sociedad en su conjunto ni desprovista de conflicto.

– El taller vincular surge de la convicción de que no es posible transformar ni eliminar una institución social de forma aislada respecto a la integridad del sistema vigente

– el marco ideológico del que surge el taller vincular considera que la cultura, observada como una capacidad y necesidad intrínsecamente humanas (aunque no necesariamente de forma excluyente), no depende de ningún dispositivo social específico para ser producida. No obstante, ante la existencia del sistema vigente y sus dispositivos de educación existe la necesidad de establecer alternativas que promuevan una diferencia radical con vistas al bienestar común y la creación de espacios sociales comunitarios consistentes y viables en los que sea posible experimentar vivencias colectivas por fuera de las lógicas del Estado y del Poder.

propósitos:

– el taller vincular no establece aspiraciones ni pretensiones específicas sobre la formación individual ni persigue valores morales por fuera de la libertad como experiencia colectiva y, por lo tanto, individual

– los objetivos del taller vincular están ligados a la formación entendida como producción de cultura y no como producción de individuos

– el taller vincular busca desescolarizar la sociedad de forma radical y progresiva en consonancia con otras prácticas sociales y políticas

– en el taller vincular la libertad, en su sentido colectivo ligado a la existencia vincular, es el punto de partida y no la meta. No obstante es necesario enfatizar la idea cabal de que tal libertad no es un producto que pueda incorporarse ni un “santo grial” que pueda ser poseído de una vez y para siempre. Se trata de una construcción colectiva ligada a una sociedad y no a una comunidad aislada

– la horizontalidad en el taller vincular está fundada en la equidad y no en la igualdad

– el taller vincular depende de una dinámica no delegativa. En el momento en el que ocurriera la delegación el taller dejaría de ser vincular

– el taller vincular es anárquico pero no es anarquista. La dimensión cabal de esta expresión debe ser atendida con miramiento a las implicancias ideológicas y semánticas que dan cuerpo a la investigación en torno a la anarquía volcada en el trabajo en desarrollo que lleva ese nombre

tecnologías y técnicas para la formación:

– la formación práctica es comprendida por el taller vincular no como instrucción técnica específicamente sino como producción efectiva de conocimientos y saberes a partir de la problematización colectiva de asuntos prácticos

– el taller vincular puede valerse ocasionalmente de cualquier proposición didáctica que pudiera ser útil a los fines de la transmisión de saberes o conocimientos vigentes en la medida en que la experiencia colectiva lo requiera. Tal requerimiento será determinado por la decisión colectiva y no por la decisión particular de los enseñantes, y requiere a su vez de un marco específico establecido de la misma forma. Esta situación será denominada recurrencia

– la toma de decisiones en el taller vincular depende del consenso. En caso de no llegarse al consenso el taller puede dividirse de forma transitoria o definitiva de manera que todas las partes puedan avanzar en el sentido trazado por las decisiones tomadas sin que esto implique una ruptura del proceso lógico que caracteriza al taller vincular

– en el taller vincular son inadmisibles las hegemonías de cualquier tipo, sean explícitas o implícitas, y es responsabilidad del colectivo, pero particularmente de los enseñantes, detectar y señalar mecanismos hegemónicos que en la práctica pudieran velarse detrás de hábitos establecidos

– el taller vincular es concebido como el proceso creativo que el múltiple formante hace a partir de la problematización de un asunto

– el taller vincular no es disciplinario ni en el sentido metodológico ni en el sentido correccional.

– el asunto en el taller vincular ha de tener siempre un carácter práctico y puede ser propuesto por los enseñantes, por los formantes no enseñantes, por la experiencia de un ciclo anterior, etc.

– las distintas problematizaciones que surjan del múltiple formante del taller vincular establecerán los grupos de interés

– los grupos de interés consisten en unidades colectivas compuestas por enseñantes y formantes dispuestas a avanzar sobre las líneas de problematización establecidas

– cada grupo de interés habrá de confrontar periódicamente su experiencia con la experiencia del resto

– cada ciclo del taller vincular finaliza con la exposición a cargo de cada grupo de interés de las experiencias llevadas acabo. Esta exposición constituye el planteo y es consecuencia y fin del proceso de adclusión. Los planteos se harán en una o varias reuniones generales con el fin de confrontar las diversas experiencias

temporalidad del taller vincular

– el taller vincular está inscripto en una temporalidad dual a saber: lógica y crónica

– el taller vincular está compuesto de sucesivos ciclos equivalentes sin que exista a priori un último término en la serie

– la temporalidad lógica del taller vincular consiste en la articulación y el desarrollo de los procesos que habrán de llevarse a cabo en su seno. Los ciclos del taller vincular no serán delimitados temporalmente por la medida física del tiempo que demanden, sino por el agotamiento de los procesos en cuestión

– la temporalidad crónica del taller vincular consiste en el tiempo físico durante el cual habrá de desarrollarse cada ciclo y dependerá de las condiciones prácticas en las que se desarrolle la experiencia subordinándose a la temporalidad lógica

temporalidad lógica del taller vincular

– el taller vincular considera siete instancias o procesos que componen cada ciclo y que son:

  1. presentación: es la instancia en la que se dan a conocimiento de los partícipes las condiciones del proceso global que se propone en el ámbito del taller vincular. Consiste en una o varias reuniones generales, considerándose importante, como criterio genérico, que sean las mínimas necesarias para la comprensión colectiva de dicho proceso
  2. proposición: es el momento en el que se propone el asunto a problematizar. Consiste en una reunión general en la que se da a conocer el asunto mediante una descripción acabada y poliperspectiva. Entiéndase este último término como la confluencia de varias perspectivas distintas sobre un mismo asunto
    enfoque: proceso en el que se establecen las líneas de problematización y el trazado de grupos de interés. Este proceso debe estar mediatizado por una primera investigación general del asunto y por la discusión y la elaboración colectivas
  3. reflexión: proceso en el que se profundizan las investigaciones a partir de cada línea de problematización. Es el momento ventral del taller vincular
  4. maduración: es el momento en el que se alcanza la posibilidad del planteo a partir de que cada línea de problematización ha sido elaborada por el grupo de interés de modo suficiente
  5. adclusión: es el momento del cierre de cada ciclo. Este momento está delimitado inicialmente por el planteo y finalmente por la saturación. La composición del neologismo implica un cierre (clusión) en vistas a un evento o desarrollo posterior (prefijo ad). Este evento o desarrollo puede ser o no un ciclo posterior consecutivo del taller vincular o permanecer indeterminado como experiencia social
  6. saturación: es la instancia en la que el grupo comienza a dispersarse. No hay modo de concentrar la atención ni de avanzar en el proceso adclusivo. Es admisible suponer que este momento se caracterice por el aumento de las tensiones internas, la ausencia de integrantes y el seguimiento de senderos erráticos. Es de importancia fundamental no llegar a este momento

composición lógica del taller vincular:

– el taller vincular cuenta con dos múltiples abiertos que son lo enseñante y lo formante:

  • lo enseñante es aquello que forma parte de la cultura vigente y es dispuesto al acceso por parte de lo formante. Este múltiple está compuesto, por ejemplo, por el material de estudio y consulta, por la experiencia vital de los enseñantes y sus consecuencias, por la contingencia social (incluyendo, por ejemplo, los condicionantes de infraestructura y geografía), la experiencia vital de los formantes, las recurrencias, etc.
  • lo formante es aquello que participa en el taller vincular formando activa y deliberadamente cultura sirviéndose de lo enseñante como recurso válido para establecer referencias y dar uso a todo aquello que pueda ser de utilidad para la formación, incluyendo la recurrencia

– los dos múltiples fundamentales del taller vincular están entrelazados de forma tal que no puede establecerse un límite específico ni una intersección a modo de frontera. Es admisible suponer que este entrelazamiento intrínseco será más pronunciado en la medida en que avance positivamente la experiencia práctica profundizando la ruptura del modelo enseñanza-aprendizaje

composición práctica del taller vincular:

– los enseñantes son las personas que aportan al taller vincular la propia experiencia vital como condensación de conocimientos y saberes vigentes a disposición de los formantes

– los formantes son las personas que participan de la experiencia colectiva de producción cultural

– el taller vincular puede recibir ocasionalmente instructores para incorporar conocimientos ligados a tecnologías o técnicas específicas en el marco de la recurrencia

perspectivas:

– el proyecto de taller vincular actualmente considera tres etapas de desarrollo que habrán de considerarse relativas al proceso mismo y por lo tanto no necesariamente habrán de realizarse. Estas etapas son:

  1. mesa de estudio y debate en torno a la propuesta básica establecida en este proyecto preliminar por parte de un colectivo que asumirá la responsabilidad de poner en marcha las primeras experiencias a partir de un proyecto liminar desarrollado por él
  2. puesta en marcha de las primeras experiencias tendientes a confrontar el proyecto con la praxis y dar lugar a la ampliación del colectivo con la incorporación de enseñantes que acepten la responsabilidad de continuar la experiencia práctica y teórica y consolidar operativamente el colectivo. En esta etapa el taller vincular estará orientado a individuos formantes cuya formación individual permita la participación activa y creativa. En vistas de las condiciones actuales esta orientación deberá disponerse hacia personas jóvenes, aproximadamente (y a modo de mera orientación) de 15 a 25 años de edad
  3. extensión de la praxis con miras a profundizar la experiencia del taller vincular y de ampliarla hacia formantes de menor edad cada vez, con el propósito de alcanzar el objetivo de establecer una alternativa formativa no escolar y no educativa para niños, jóvenes y adultos. No obstante, el taller vincular en la niñez sólo tiene sentido en la medida en que no haya un contexto barrial amplio capaz de brindar el espacio social necesario par el libre desarrollo de los niños

algunas consideraciones terminológicas:

enseñar: el taller vincular utiliza el verbo enseñar y sus derivaciones en su sentido fundamental que es mostrar y no en su ulterior extensión de educar o conducir. Establecer una seña o signo es dar cuenta de una dirección o de un sentido, señalar, y solamente puede esto transformarse en conducción cuando se admite una voluntad hegemónica de quien señala por sobre la decisión de quien transita o no el camino señalado. Por esto, el taller vincular cuenta con lo enseñante como el múltiple abierto que se ofrece para la formación, y no como un conjunto cerrado de saberes y portadores de saberes que habrán de conducir el proceso formativo. En esta diferenciación semántica radica la función creativa y productiva del taller vincular a diferencia de la función reproductiva que caracteriza a la educación, tomando distancia de toda sinonimia entre enseñar y educar.

formar: el verbo formar y sus derivaciones es considerado por el taller vincular como dar forma a la nueva cultura, es decir, al producto del aprendizaje como la actividad creativa destinada a atender culturalmente los asuntos vitales de la comunidad humana. En la medida en que los sistemas educativos promueven cierta aspiración relativa a la formación de los educandos, la idea misma de formación en tal contexto está relacionada con el proceso de dar forma a los individuos que son expuestos (por no decir sometidos) al proceso educativo. Si bien la formación de cultura es una actividad intrínsecamente humana, no depende en sí de ningún dispositivo social específico para ser producida. Por lo tanto la promoción de un espacio específicamente orientado a la formación no puede ser considerado excluyente de ninguna forma de producción cultural ni reemplaza a la experiencia creativa espontánea de la vida cotidiana, sino tiene un doble sentido. Por un lado promover la construcción de espacios culturales en ruptura con los modelos del sistema vigente. Por otro promover la dedicación colectiva al tratamiento de asuntos que exceden las capacidades individuales o que requieren de la elaboración compleja del conocimiento en términos de investigación y de análisis.

individuo y colectivo: en el taller vincular lo colectivo y lo individual son categorías indisolublemente ligadas entre sí. No existe lo individual sino en relación biyectiva respecto de lo colectivo y viceversa. La oposición entre individualismo y colectivismo es ajena al taller vincular por dos razones. La primera consiste en que todo ismo compone una doctrina que como tal dispone las voluntades, las decisiones y los comportamientos de forma rígida fijando lo presente en determinaciones anteriores de forma obediente y, por lo tanto, ajenas a lo múltiple vincular presente. La segunda radica en que lo individual y lo colectivo, lejos de ser oposiciones, son miradas alternas sobre lo humano. El taller vincular busca la sincronía de esta alternancia en una visión amplia de la experiencia vital humana capaz de integrar ambas miradas asimilándolas en una visión orgánica no totalizante.

individuo: el taller vincular atiende lo individual como rasgo empírico de la condición humana según el cual una persona no es la suma de las consideraciones analíticas que sobre ella pudieran practicarse en tanto sujeto, incluso reflexivamente, sino la organicidad indivisible de todo lo que hace o padece. Lo que caracteriza al individuo es su indivisibilidad. Individuo y sujeto no son en absoluto sinónimos ni términos genéricamente intercambiables.

sujeto: el taller vincular considera al sujeto como el individuo atravesado por el lenguaje. Esto implica que la influencia del lenguaje en la vida humana forma parte estructural de aquello que nosotros identificamos como humano y es sustento de todo cuanto pueda referirse a la identidad y a la interacción. El sujeto es el individuo sujeto (“colocado debajo”) al lenguaje. Esta lectura rompe en cierta medida la tradicional visión del sujeto según la cual es precisamente el sujeto quien, a diferencia del objeto, tiene acción y protagonismo en el hacer. El taller vincular asume el punto de vista según el cual la acción (activa) es emprendida por un individuo o un múltiple capaz que decide. No es la condición de sujeto lo que refiere a la acción sino la capacidad y la decisión mediatizadas por la fuerza. La condición de sujeto expresa la dependencia de lo humano (individual o colectivo) respecto del lenguaje, y se diferencia del objeto en la medida en que se posiciona en relación a él (al lenguaje) de otra manera. El sujeto es producto del lenguaje y puede operar desde él y sólo desde él. El sujeto, a diferencia del individuo, es una estructura que como tal es inconsistente y lleva en sí lo múltiple como condición existencial. El sujeto es sujeto escindido, es decir, intrínsecamente dividido o roto. El sujeto se caracteriza por su relación intrínseca con el lenguaje, su inconsistencia y la escisión que lo divide.

colectivo: el taller vincular considera lo colectivo como la organicidad de la que es capaz la presentación de lo humano como un múltiple abierto. La asociación entre la expresión “un colectivo” o “el colectivo” o incluso “la organicidad” con la institucionalidad o con la multitud no forma parte de la significación que lo colectivo adquiere en el marco del taller vincular. Cuando se hace referencia a “el colectivo” dentro de este marco (por ejemplo en lo relativo a las perspectivas del taller vincular) no hay evocación alguna de ninguna institucionalización ni de ningún establecimiento identitario sino que refiere a la organicidad de lo múltiple en función de la práctica efectiva y es delimitado por los requerimientos de dicha práctica. Tal organicidad de un múltiple humano implica necesariamente una organización sin que esta deba reproducir necesariamente patrones establecidos. La invención de una práctica implica la invención de los mecanismos organizativos que la promuevan.

lenguaje: el lenguaje es entendido, en el marco del taller vincular, como la estructura simbólica dentro de la cual existen y de la cual dependen las condiciones psíquicas de lo humano en su dimensión cultural. No se trata, por lo tanto, únicamente del lenguaje verbal, aunque éste tenga alcances de gran profundidad, extensión y universalidad dentro de tales condiciones. Esto implica que las composiciones ideológicas, con todas sus implicancias, son relativas al lenguaje. La dimensión social de la humanidad es en este sentido intrínsecamente lingüística. Esto no implica que la lingüística, como disciplina científica, abarque íntegramente esta consideración y pueda agotar las preguntas y respuestas que le sean propias. Si bien, entonces, posiblemente el lenguaje exceda las capacidades de la lingüística, esta disciplina ofrece una marco interpretativo fundamental para el desarrollo del taller vincular.

ciencia: el taller vincular responde a la consideración del pensamiento científico como un dispositivo cognitivo de la humanidad entre otros. La ciencia es entendida como una dinámica específica tendiente a la interpretación de lo existente y no como un ámbito de formación cultural. La hegemonía tradicional de las ciencias en el ámbito educativo responde a rupturas culturales en contra de la hegemonía del pensamiento religioso que en este ámbito era determinante, y en virtud de un positivismo iluminista. Tanto las experiencias políticas del socialismo de Estado como de la democracia capitalista impusieron esta segunda hegemonía que, como tal, es cuestionada por el taller vincular.

idea e ideología: el taller vincular considera a la idea como imagen mental propia de un sujeto producida por la experiencia vital. De esta forma la idea no está reducida al mundo abstracto sino que se ubica en el espacio integral (abstracto y material) de la experiencia humana. La idea y la acción están entrelazadas y son completamente interdependientes. La idea no está confinada al mundo psíquico sino que participa de él tanto como de las otras divisiones analíticas del sujeto. La idea inscribe al lenguaje en el cuerpo físico. Es a través de ella que se observa la comunión de lo psíquico y lo físico o, dicho de otro modo, es en ese impasse donde se observa uno de los signos más plenos de la inconsistencia del sujeto en tanto estructura. Una ideología compone una cierta estructura interna del sujeto que integra las ideas vinculándolas entre sí de forma más o menos orgánica, más o menos elaborada, más o menos consciente o consistente, etc. De esta forma la palabra ideología no refiere a la doctrina política, como en ocasiones se asume, sino que es nombre de una estructura mucho más vasta, dinámica y vital que puede o no contener dicha doctrina.

mente: el taller vincular considera a la mente como nombre que señala una cierta capacidad de autoorganización vital del sujeto. Desde el punto de vista del lenguaje, el individuo es observado en tanto sujeto, y pueden delimitarse territorios tales como su psiquismo, cuerpo, etc. Estos territorios están inscriptos en la mente. Esto implica que este término no refiere a la dimensión intelectual del sujeto sino que es la expresión más integral que pueda concebirse de él y el punto de mayor aproximación entre sujeto e individuo.

cultura: la cultura es considerada por el taller vincular como una necesidad y como una capacidad humanas, no necesariamente de forma excluyente. Esta última aclaración implica que la discusión acerca de la cultura como aspecto característico y diferenciador del animal humano deberá ser agotada en otro contexto. Etimológicamente ligada al cultivo, la palabra cultura implica un cierto tratamiento reflexivo de parte del ser humano que lo expone a la conciencia de sí mismo. Lo cultural no es opuesto a lo material como abstracción académica o intelectual, o como erudición, sino que integra las capacidades del hombre en lo relativo a la superación de las necesidades vitales que le son propias. De esta forma las decisiones políticas y económicas, por ejemplo, que operan en la práctica conformando sistemas tales como la democracia o el capitalismo, son parte del sistema cultural. Este punto es significativo en la medida en la que el énfasis puesto en la dimensión cultural de la experiencia humana como ámbito de acción para el taller vincular no desatiende este tipo de decisiones ni escapa en la crítica y en las expectativas a su superación.